sábado, 26 de junio de 2010

EL CONTROL DE ASISTENCIA AL TRABAJO

Introducción

A partir de las reformas a la Ley Federal del Trabajo (LFT) de 1980 se estableció como carga probatoria del patrón en los juicios laborales, u obligación probatoria, como sostiene el licenciado Juan B. Climent Beltrán haciéndose eco de Carnulutti,1 entre otras la de la duración de la jornada de trabajo, según se dispone en la fracción VIII del artículo 784 de la citada LEY FEDERAL DEL TRABAJO, lo que en la práctica se ha convertido en un gran problema para los patrones, pues es muy común encontrar que ahora las demandas contienen reclamación de pago de horas extras porque los trabajadores alegan que sus jornadas son superiores a las permitidas por la ley, convirtiendo así la reclamación de horas extras en un problema procesal del patrón, al tener que probar que la duración de la jornada queda comprendida dentro de los límites legales y no la carga del trabajador de demostrar haber trabajado horas extras, como ocurría antes de las reformas y que era en sí una carga probatoria que en muchos casos impedía al trabajador lograr en juicio el pago de sus horas extras.

La situación anterior ha dado lugar a que cada vez más en los centros de trabajo se implementen controles de asistencia, utilizando los diversos sistemas existentes (firma de libros, marcado de tarjetas en relojes especiales, tarjetas de identidad con código de barras, entre otros) que permitan a los patrones poseer elementos de prueba en el momento de tener que controvertir en los juicios laborales las reclamaciones falsas (cuando así lo planteen) de jornadas excesivas.

Se ha presentado la interrogante si el patrón tiene la facultad de implementar los sistemas de control de asistencia en cualquier momento de la relación de trabajo, o por el contrario es necesario que se hubiera convenido al contratar al trabajador o se obtenga su consentimiento en caso de no haberse contratado.

El objeto de este artículo es analizar esta problemática, para concluir con sustento jurídico si es o no un derecho del patrón establecer los controles de asistencia.

Es menester, en primer lugar, analizar los preceptos de la LEY FEDERAL DEL TRABAJO que se refieran, ya sea en forma directa o indirecta, en especial a los controles de asistencia y en general a la jornada de trabajo.

En la ley laboral encontramos únicamente un artículo que establece reglas sobre los controles de asistencia, se trata del artículo 804, fracción III, que textualmente dice:

Artículo 804. El patrón tiene la obligación de conservar y exhibir en juicio los documentos que a continuación se precisan:…

III. Controles de asistencia, cuando se lleven dentro del centro de trabajo;…

De este artículo se desprende que llevar los controles de asistencia no es una obligación del patrón, pero si el conservarlos y presentarlos a juicio en caso de llevarlos. Este es el único artículo que se refiere en forma directa a los controles de asistencia y si bien no establece el derecho del patrón a fijar esos controles, tampoco podría desprenderse de él que se trata de una condición de trabajo que deba ser pactada.

Por otra parte, puede tomarse en cuenta la posibilidad de que el deber de acatar los sistemas de control es una consecuencia de la disposición de la fracción III del artículo 134 de la ley, que establece la obligación del trabajador de desempeñar el servicio bajo la dirección del patrón o de su representante, a cuya autoridad estará subordinado en todo lo concerniente al trabajo.

En el artículo 423 de la LFT, que alude al contenido del Reglamento Interior de Trabajo, encontramos oque la fracción I se refiere a las horas de entrada y salida de los trabajadores, así como al tiempo destinado para las comidas y el reposo durante la jornada, lo cual si bien no es una referencia directa a los controles de asistencia, sí tiene implicaciones. Al respecto, el doctor Néstor de Buen Lozano, en su obra el Derecho del Trabajo,2 dice que en el contenido del reglamento, que se fija en la fracción I del artículo 423 , debe estipularse la forma de control de asistencia y la obligación de los trabajadores de marcar personalmente su tarjeta, si ese es el control elegido.

La idea anterior del doctor de Buen respecto a la necesidad de fijar en el Reglamento Interior de Trabajo los controles de asistencia podría traer como conclusión que no puede ser unilateralmente fijado, es decir, que debe ser convenido, pues el reglamento para su existencia requiere del consenso entre trabajadores y patrón, según dispone el artículo 242 de la ley laboral. Sobre lo anterior cabe hacer las siguientes reflexiones:

a) Si bien el Reglamento Interior de Trabajo debe ser convenido y el citado artículo 423 señala lo que debe contener, no puede admitirse que la inexistencia del reglamento genere la imposibilidad de fijar, inclusive unilateralmente, los temas a que se refiere el artículo 423, bastaría con hacer referencia a la fracción VIII del multicitado precepto, que establece el tiempo y forma en que los trabajadores deben someterse a los exámenes médicos; el artículo 134, fracción X, de la LFT, obliga al trabajador a someterse a los exámenes médicos que fije el reglamento y demás normas vigentes en la empresa o establecimiento; esto porque resultaría incongruente que por no haber Reglamento Interior de Trabajo, los trabajadores no se sometan a los exámenes médicos periódicos, y

b) El ya referido artículo 423 no establece en forma categórica que es en el reglamento donde deben fijarse los controles de asistencia y si el artículo 422, en su segundo párrafo, excluye del contenido del Reglamento Interior de Trabajo las normas de orden administrativo que formulen directamente las empresas.

Es claro que el verdadero fondo del tema de este estudio es fijar con claridad si el control de asistencia es una condición de trabajo que debe ser pactada o se trata de una práctica administrativa que el patrón puede fijar unilateralmente.

De tratarse del primer caso, estaríamos ante un elemento de la relación laboral que, de no haberse pactado, no obligaría al trabajador, pues en relación con las condiciones de trabajo, el obrero solo está obligado a lo expresamente pactado conforme al artículo 31 de la LFT.

En el otro supuesto, que se trate de una norma de carácter administrativo, el patrón tendría, en cualquier tiempo, la posibilidad de fijar los controles de asistencia e inclusive modificarlos cuando así lo estimare conveniente, pues la obligación del trabajador de cumplir con los controles de asistencia resultaría de la obligación genérica de subordinación que se desprende del artículo 20 de la ley y se establece en forma clara y directa en la fracción III del artículo 134 de nuestra ley laboral, que fija la obligación del trabajador de desempeñar el trabajo subordinado al patrón o a sus representantes.

La condición de trabajo que requiere de convenio es la jornada de trabajo, pero no la forma de control de cumplimiento de la misma, pues estando ya fijada la jornada de trabajo, el hecho de que el patrón adopte medios de comprobación sobre el acatamiento de la misma por parte del trabajador, que es un elemento esencial de la relación de trabajo; diferente resultaría si el patrón, al ordenar el medio de control, fijara una variación de la jornada de trabajo, pues en este caso no estaría obligado el trabajador, al no ser la condición de trabajo pactada, pero si se fijara el medio de control sin alterar las horas de entrada y salida, el trabajador estaría obligado a cumplir con la orden del patrón, bajo el riesgo, de no hacerlo, de enfrentar una rescisión de contrato fundada en las fracciones II y XI del artículo 47 de la LFT, pues además de ser una desobediencia sería una falta de probidad.

El hecho de que el trabajador no haya tenido que cumplir con anterioridad con el medio de control de asistencia no le puede llevar a la negativa de acatar una orden de cumplir con medios de control por no ser una condición pactada y mucho menos a rescindir el contrato en forma imputable al patrón por cambio de condiciones, pues la obligación de cumplir con los controles que al respecto le señale el patrón es una consecuencia derivada de la subordinación que el trabajador tiene respecto de las órdenes del patrón o de sus representantes.

Sobre este asunto, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en tesis aisladas, ha sostenido que se trata de un derecho del patrón el fijar los controles de asistencia, como se puede ver en la siguiente tesis:

Séptima Época, Instancia, Cuarta Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federación. Tomo: 133-138. Quinta Parte. Página: 313.

FALTA DE PROBIDAD. DESOBEDIENCIA A LA ORDEN DADA AL TRABAJADOR DE REGISTRAR SU SALIDA. LA CONSTITUYE. Si al trabajador se le ordena por escrito registrar la entrada y salida a sus labores y no obstante tal orden únicamente registra sus entradas, tal hecho constituye no sólo una clara desobediencia a las órdenes del patrón, sino incluso configura la causal de falta de probidad, toda vez, que la palabra probidad significa rectitud de ánimo, hombría de bien, integridad y honradez en el obrar, y falta al deber de probidad para su patrón, el trabajador que habiéndosele ordenado registrar la salida de sus labores no lo hace, con lo que incurre no sólo en la desobediencia, sino que asume tal actitud a fin de que su patrón no pueda controlar su permanencia en el trabajo.

No es óbice la consideración consistente en que las instrucciones para registrar asistencias no constituya una orden sobre el trabajo contratado, va que todo lo concerniente al control sobre el tiempo que un trabajador debe estar al servicio del patrón se relaciona con las obligaciones que el contrato impone,

Amparo directo 780/80. Carlos Eduardo M. Ramírez. 5 de junio de 1980. Unanimidad de 4 votos. Ponente: María Cristina Salmorán de Tamayo.

En cursivas remarcamos en la tesis el criterio de la Cuarta Sala de la Corte de que todo lo que concierne al control sobre el tiempo de servicio está relacionado con la obligación del contrato.

En la misma tesis encontramos el criterio de la Corte de que el hecho de que el trabajador no registre los controles de asistencia constituye no sólo una desobediencia sino una falta de probidad.



Conclusión

La obligación del trabajador de estar a disposición del patrón durante la jornada de trabajo trae implícito el deber de cumplir con los medios de control de la misma, que el patrón imponga en la empresa o establecimiento que constituya el centro de trabajo.

Del análisis anterior debe concluirse que la decisión de llevar en un centro de trabajo alguno de los sistemas de control de entradas y salidas de los trabajadores, es un derecho del patrón que puede ejercer unilateralmente y no una condición de trabajo que requiera de la existencia de un acuerdo al inicio de la relación laboral o de un acuerdo posterior que modifique las condiciones pactadas.

Como se planteó en la introducción de este trabajo, la posición procesar actual obliga a los patrones a llevar algún sistema de control de asistencia en los centros de trabajo y tiene el derecho a implementarlo y ordenarlo a sus trabajadores, aun cuando no se hubiera establecido en el contrato.



Referencias Bibliográficas

1 Climent Beltrán, Juan B., Ley Federal del Trabajo. Comentarios y jurisprudencia, Esfinge, 1997, p. 492

2 De Buen Lozano, Néstor, Derecho del trabajo, Porrúa, México, 1976.


Autor de la Nota.-
Lic. Jorge Carlos Moguel Escalante

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